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La jugada (cuento) octubre 24, 2007

Posted by elpistolero in cuentos.
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     No hay nada mas traumático que una mudanza. Cambio de barrio, de amigos, de escuela. Aromas diferentes, calles desconocidas, vecinos que miran a la distancia y otros que se acercan para chusmear. Si a eso le sumamos la visión de un niño de diez años, casi estamos enviándolo al patíbulo.

Cuando aparecí el primer dia de clases en 5ºA supe que iba a ser difícil pertenecer a un grupo. Las diferencias estaban bien marcadas. Los “quilomberos” en los últimos asientos, los “tragas” en las primeras filas, y en el medio chicas e insulsos. No tenía muchas chances de elección, además llegaba a la capital desde el conurbano, lo cual era un peso extra. Sentí el murmullo cuando llegué a la puerta y vergüenza cuando la maestra me presentó con nombre, apellido y en voz alta.

Hay dos formas de ser alguien importante a esa edad: jugar bien al futbol o tener fama de peleador. En realidad hay una tercera: tener arrastre con las mujeres, pero en mi caso recién les empecé a dar importancia dos años después.

Los primeros meses pasaron sin sobresaltos, sentado en la cuarta fila de ocho que existían, hablaba con la mayoría aunque no había entablado relación más que con Damián Peralta, mi compañero de banco.

Siempre esperaba la hora de gimnasia, la escuela tenía dos canchas de baldosas y el profesor  había prometido que iba a organizar un campeonato entre los dos quintos del turno mañana. En mi grado éramos veinte y en el “B” otros tantos, se armaron cuatro equipos de cinco jugadores, primero íbamos a jugar entre nosotros y el ganador disputaría la final.

Cuando llegó la elección todos querían jugar con Quique Laserre. Decían que era un crack, yo no lo había visto jugar todavía, era de los “vivos”, cabeza de grupo, fanfarrón y con guita. Desde ese dia le tomé bronca. Yo jugaba bien, bah, en mi barrio, allá en Morón, de donde había venido, siempre hice goles y era de los que elegían primero cuando se “pisaba” para armar los equipos.

El profesor nos juntó en fila y fue separándonos con nombre de paises que estaban clasificados para el mundial de España que arrancaba en unos dias. Trató de hacerlo parejo. Preguntó quienes atajaban y los puso primero, dos habían levantado la mano y a los otros imagino que los nombró porque  los conocía del año anterior y sabía que eran “troncos”. Luego pidió ocho defensores repitiendo el mismo procedimiento con aquellos que no habían solicitado el puesto. Los que quedamos fuimos examinados como si tuviéramos que ir a la NASA. A Quique Laserre lo puso en el más débil y hubo una ovación, a mi me nombró último. El desgano de mis compañeros lo sentí cuando me paré y fui a formar parte de esa fila india. Un largo uuuhhh me acompañó en esos escasos siete metros. Permanecí callado, sabía que lo mio iba a estar en la cancha, pero dudaba del equipo, si eran buenos, si me la iban a pasar, si eran morfones, si bajaban a defender. El gordo Savelón, el arquero, me miró y me dijo amenazante que me convenía hacer goles, porque siempre los nuevos debían pagar el derecho de piso jugando atrás. Lo miré y solo me salió una palabra:”pásenmela”.

 El equipo se trasladó al aula, ahora ya no estaba tan solo, mis compañeros me incluían en sus charlas de recreo y comencé a enterarme de secretos de los demás. No sé el motivo, pero Quique Laserre me miraba con asco como si pensara que yo era el enemigo, el que lo quería destronar, el que le iba a quitar a sus amigos. Y tan errado no estaba. 

Llegó el primer partido, nosotros eramos Camerún y jugábamos contra Francia. Eran partidos de veinte minutos sin descanso y a los diez se cambiaba de arco y se podía tomar agua. El primer tiempo fue parejo y sin goles, pero luego comencé a entenderme con Prieto, un morochito que no era muy hábil pero las corría todas, en una de esas escapadas levantó la cabeza, metió un centro al segundo palo y yo esperé que le sobrara al arquero para empujarla con la frente. Lo grité con fuerza y me abracé con los demás. Casi de reojo miré al costado para ver al resto de mis compañeros que se dividían entre Italia y Alemania para ver su reacción, pero estaban mas metidos en lo suyo que en nuestro partido.

Nos metimos un poco atrás, aunque táctica a esa edad no se aprende, empezamos a jugar de contra, y otra vez Prieto robó una pelota, me quedó picando a unos tres metros del área, le gané al defensor que estaba adelantado, y le dí derecha sin mirar al arco, busqué potencia y no ubicación, pero entró arriba, casi en el ángulo. Allí sentí que los de afuera estaban más atentos. Volví corriendo hasta la mitad de la cancha y escuché a nuestros rivales como se recriminaban. El profesor dijo que faltaban tres minutos.

Y en el final llegó lo mejor. Córner para ellos, estaban todos adelante, nuestro arquero me gritó que me quedara afuera del área. La pelota vino llovida, el gordo Savelón le pegó un  puñetazo y me vino a mi, la acomodé con el muslo y arranqué en mi propio campo, tenía adelante unos 25 metros y Glasserman, que atajaba para ellos, en lugar de adelantarse se fue metiendo para atrás, tenía mil maneras de definir, por arriba, esquivándolo, tocando a un costado, pero a medida que me acercaba pensé que lo mejor era amagarle, y cerca del punto del penal lo hice, el otro, con poca maña de arquero, se cubrió la cara, y yo toqué despacio cerca del palo. 3 a 0. Final y ovación. Desde ese dia las cosas iban a cambiar, solo debía  esperar una semana para el segundo partido, pero las clases ya tenían otro sabor.

Los “italianos”, con Laserre a la cabeza, ni siquiera cruzaron palabra con nosotros durante todos esos días. Había tanta pica, que ellos le dieron más lugar a las chicas (en esa época no estaba bien visto) que a los demás varones. Por supuesto que aquellos que habían perdido se dividían en el apoyo para lo que sería una final anticipada. Los del otro grado eran “de madera”, por lo tanto el que ganaba ese partido era campeón del grado y casi seguro del turno mañana.

Llegó el miércoles. Me levanté apurado y tomé la leche de un trago. Mamá se dio cuenta de todo porque cuando bajaba a tomar el micro escolar me dio un beso y me deseó suerte. Al llegar a la escuela todos hablaban del partido, o al menos eso me pareció. La hora de matemáticas pasó más lenta que de costumbre y el recreo sirvió para darnos ánimo. Era vida o muerte, así estaba planteado. Y así fue.

El profesor hizo jugar el partido por el tercer puesto que nosotros ni siquiera miramos. Es más, no me acuerdo como salieron. Hasta que saltamos a la cancha. No oía a nadie, no escuchaba ruidos, solo miraba a quique y él también a mi. Las rodillas no dejaban de moverse. Hasta que sonó el silbato. Sacaron ellos y fueron un vendaval. Tenían la pelota, la pasaban, gambeteaban, le pegaban de lejos. El gordo se revolcaba por todos lados, los pitucones del pantalón azul de gimnasia se le gastaban en cada atajada y el palo derecho nos salvó dos veces. Mi equipo era un desastre y yo no la había tocado. 0 a 0 y cambio de lado.

Me acerqué a Prieto, mi compañero de ataque y lo palmée en la espalda:¡vamos!, le dije, y él asintió mudo con la cabeza. Laserre sonreía hasta que lanzó la estocada con un grito:¡ dale ahora que están cagados!. Me dolió como un cachetazo. Mejor dicho nos dolió a todos y sirvió para reaccionar. Tomamos la pelota y ellos ya no dominaron tanto. Tuve una chance entrando por la izquierda pero salió desviada. Había tensión. Algunos gritos y más de una puteada, que el profesor se encargó de castigar. Pero como en las películas, los buenos siempre ganan y yo me iba a vestir de héroe.

Córner para ellos. Todos en el área salvo él y yo. Cabecea uno nuestro rechazando, la pelota nos sobra pero me gana en velocidad de frente a su arco, mitad de cancha, pelota picando, él de espaldas, y yo meto un pique, me pongo a la par y con el hombro lo empujo, él flojo se desparrama, grita pidiendo foul y el profe que dice que es cuerpo, y yo arranco, levanto la vista y lo veo a Castillo, el arquero contrario que me sale, la tiro larga a un costado para el perfil derecho, le gano y vuelvo a dominarla, miro el arco vacío y siento el jadeo detrás mio, imagino una patada artera de atrás, enceguecida, pero engancho hacia adentro y lo veo pasar con las piernas hacia delante como en un imaginario pase de torero. Toco suave con tres dedos a dos metros del arco. Gol y consagración.

Salí gritando a buscar a mis compañeros que saltaban y levantaban los brazos. Miré a mi costado y lo ví tirado a un costado del arco, el buzo lleno de roña y la cara roja de transpiración y odio. El llanto embarraba su cara también cubierta de polvo. Sonreí.

Ese dia fue el comienzo del fin de la era Laserre. Por supuesto que no quedó ahí, tuvo otros capítulos. Agarrada a trompadas en la esquina. Gritos de la madre en dirección pidiendo que me cambien de grado. Malas notas. Cosas comunes cuando el liderazgo cambia de mando.

Fuímos compañeros hasta séptimo y nunca nos hablamos. Como si fuera poco, el día de la primavera de 1984, la última de la primaria, le dí un beso a Paula, la chica que a él siempre le gustó y que nunca le dió bola. Pero esa es otra historia.          

  

           

 

Comentarios»

1. Marioly Abarca - octubre 24, 2007

hola:
Me gusta muxo tu pàgina y en especial los cuentos .
los encuentro muy entretenidos, me parecen vivencias reales
y sobre todo este ùltimo cuento
chau

2. Alvaro Vázquez - octubre 25, 2007

Pinson sos un crack, con este cuento demostras toda tu magia!

Me encanta tu blog, es de mis preferidos y en especial los cuentos, me cague de risa mal con este ultimo y es verdad todo lo que decis con respecto al cambio de colegio, yo tambien lo vivi. Aunque debo reconocer que no de esa manera tan consagratoria.

y con respecto a la música que escuchas me sorprendi al encontar bandas tales como velvet revolver, fall out boy, jeje muy buena elección. Te recomendaria que pruebes con Incubus, que no recuerdo que lo hayas nombrado.

bueno che, suerte con el programa, la radio y demás. Ah y Victoria.
Un beso. Adios!

3. javier de mar del plata - octubre 25, 2007

impresionante…

la verdad es lo q nos pasa(desafortunadamente o no, el futuro dira) a los q nos cambiabos de colegio a mitad de nuestra infancia…

al leer tu historia me puse a pensar en mi llegada en 3er grado a mar del plata despues de haber vivido 9 años en un pueblo de 12000 habitantes donde jugar al futbol en un baldio con tus amigos es cosa de todos los dias…

me acuerdo q mi primer dia de visita (todavia no inscripto) habia ido con una camisa bordo, bombacha de campo y alpargatas… el cambia fue tan abrupto e indeseado en ese momento q “la situacion me sobrepaso”. Estaba tan triste de dejar mi casa, mi pueblo, mis amigo q no me aguante y me largue a llorar en medio de la visita junto a la directora de primario q no entendia mi desazon.

disculpa me emocione jejejej
despues podria decir q fue una copia exacta a tu relato ya q me gane el respeto de muchos a la hora del recreo… aunque no habia Quique Laserre ya q era un colegio muy chico.

saludos emiliano
me encanto y me hizo recordar gratos momentos

4. Lucio - octubre 25, 2007

Hola Emiliano, como andas?
buenisimo este relato, me hizo acordar a cuando estaba
en el colegio. Ahora tengo 22 y extraño muchisimo esa època.

Paula, la que nombras en el cuento, es tu mujer? Porque si llega a ser asì, no solo lo barriste en la cancha sino tambièn apuntaste al corazòn, tal vez sin ser tan directo. Un grande de verdad!

Cada vez mejor en el programa un abrazo grande!

5. daniela - octubre 25, 2007

Emi!!
muy pero muy bueno el cuento!!!
qe ganador!!! jajaja
eso del cambio de colegio a todos les pasa,yo tengo una compañera qe se cambio en 2do año de polimodal, a un año de terminar!!!!! pobre, debe ser re feo:S….pero igual se integro re bien al grupo, y eso que mi curso esta divido lamentablemente, siendo el anteultimo año qe estamos juntos:(…
Besos Emi!!!

6. javier de mar del plata - octubre 27, 2007

hola emiliano… hoy aparecio este comentario y da a parecer que nestor ortigoza tiene fotolog personal y quiere jugar al futbol tenis…

estuve viendo su fotolog y parecer no ser de un fan, sino de el…

chau saludos
te dejo el comentario abajo…

———————————————————

ortigoza_nestor dijo en 27/10/07 17:28 …

sERAS realmente….
si sos, seria momento de un desafio a nuestro EQUIPO
BICHERO, QUE VENIMOS A CUATRO PUNTOS.
un fotbol tenis contra el SEMILLERO DEL MUNDO!

dA SEÑALES , posta que seria buen desafio, tenemos con que.

Pero joda que no hay penales..

Te dejo un gran abrazo

———————————————————

7. Esteban - octubre 29, 2007

hola emilano que tremendo cuento, a todos nos paso alguna vez el cambio de colegio y todos los sufrimos en mi caso desde un colegio chico y humilde a el mas grande y adinerado de la comuna…. comolo sufri ni te cuento todos los dias eran un infierno para mi…. gracias a dios termine acostumbrandome, te saludo desde Santiago de Chile sigo todos los dias el programa y me gusto mucho tu pagina siempre estoy buscando info de ustdes en internet y te cuento que con mi hermano y mi tio jugamos al futbol tenis.. saludos para todos te dejo esta direccion de youtube para q veas el impacto que provocas http://www.youtube.com/watch?v=77BdfC3GXw4 xau pinzon grande!!!

8. Matias Zanardi - octubre 29, 2007

Que cuentazo!
tengo apenas 19 años, pero me hiciste acordar algo que en la mente muy guardado, los primeros pasos en una cancha, algo hermoso.
Lastima que cuando empeze era un tronco! jajaa tipico gordito que encima no entendia el juego, correr atras de una pelota. Sufri de asma hasta los 12 años, tuve que operarme de los dedos de los pies, estaba exedido de peso. y para colmo no le daba importancia a la pelota! ahora me acuerdo de eso y me pregunto que pasaba en mi casa para que yo no pueda disfrutar de lo que ahora hace que me desviva, que cuando pase de canal en canal, aunque sea un partido amistoso de vietnam contra congo me lo quede mirando, jaja.

Las cosas que te pasan de chico te quedan para toda la vidaaa, que lastima halla empezado asi!
Un saludo y el blog está tremendo, para quedarse lleyendo toda la noche.


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