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Lo qu estoy escuchando (nueve) Enero 25, 2008

Posted by elpistolero in discos que me gustan.
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BABYSHAMBLES “SHOTTER’S NATION”

Muy buen trabajo de Doherty y cìa, britànico al mango, melodìas pegadizas y menos cuelgue que en los anteriores.

EDDIE SPAGHETTI “OLD NRO 2″

El cantante de Supersuckers se manda con su especialidad, el country punk. Vale la pena escucharlo.

GOGOL BORDELLO “SUPER TARANTA”

Banda punk, gitana, de refugiados del este en New York. Se los recomiendo porque estàn totalmente locos y tienen una onda increìble. Son de distintos paìses que vivieron en el comunismo, y meten dentro de su rabia, algo de su mùsica ètnica. Se los puede relacionar con lo que hacìa Emir Kusturica. Originales.

MANIC STREET PREACHERS: “SEND AWAY THE TIGERS”

Excelente cd de estos galeses. Mucha fuerza, buenas guitarras y dos o tres temas para escuchar varias veces. El corte de difusiòn es con la participaciòn de la cantante de The Cardigans, Nina Persson. Recomendable.

PROXIMAMENTE:
GOOD SHOES “THINK BEFORE YOU SPEAK”
RICHARD HAWLEY “LADY’S BRIDGE”
SUPERSUCKERS “DEVIL’S FOOD”

Oficina pùblica Enero 23, 2008

Posted by elpistolero in Buenos Aires.
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Hacer un tràmite en una dependencia pùblica de Argentina es pasar un mal momento, no sè como serà en otras partes del mundo, aquì siempre es una pèrdida de tiempo agravada por la mala atenciòn que te brindan las empleadas con cara de culo. Todo esto si uno tiene suerte y lo atienden, porque como es habitual por estos lados, es muy probable que ante una urgencia te encuentres con un paro total de actividades.
El martes fui a inscribir a Victoria al Registro Civil 15 que corresponde a la jurisdicciòn de Palermo (la ley indica que se debe anotar en el mismo sitio donde està la clìnica o en el sitio donde viven los padres -en mi caso Provincia de Bs.As-) y por supuesto sufrì la estùpida burocracia de nuestro paìs.
Al llegar hice una fila, no habìa màs de seis personas delante, que tardò 15 minutos. Cuando enfrentè a la señora que me esperaba detràs del mostrador le dije el tràmite que querìa hacer, recièn ahì me diò un nùmero y me mandò a otro escritorio…que estaba al lado. Veinte minutos despuès, con libreta de casamiento, cèdula de nacimiento firmada por la partera y los documentos de mi esposa en mano, me dispuse a comenzar el papelerìo pero…me lo rechazaron.
Mi mujer se llama Paula Verònica, cuando renovò su DNI despuès que le fue robado, le pusieron en el nuevo solamente Paula, y por esa razòn no tomaron el pedido. A pesar de tener todos los originales conmigo no quiso aceptar el tràmite. Despuès podemos discutir cuanto vale tener o no un segundo nombre, lo cierto es que mi hija Victoria, de cinco dìas de vida, todavìa no existe en este mundo.
Ahora tengo dos posibilidades: que me hagan otra vez la cèdula de nacimiento en la clìnica o que le hagan un nuevo documento a mi esposa, haga lo que haga, tengo dos meses para anotar a mi hija.
Espero poder hacerlo.

Victoria Enero 18, 2008

Posted by elpistolero in Uncategorized.
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Llegó. A las 9:09 se escuchó su primer llanto. De color azulado, con rastros de sangre, parecía preguntar a los gritos:¡¿Por qué me sacaron del paraíso, si estaba tan bien?!. La abracé dos minutos después y mi llanto se hizo incontenible, de la misma manera que con mis otros dos hijos, se la mostré a Paula, que todavía seguía algo mareada por los calmantes, y caminé diez metros hasta neonatología. Ahí dejé todo en manos de las especialistas y miré…la miré…mis ojos empapados veían a esa chiquita de 2,860 kg y 45 centímetros intentar quejarse de todos los sufrimientos que tenía. Los médicos intentaban estimularla y ella respondía a los gritos esa violencia después de estar sumergida durante 9 meses  en el océano de su madre. 

Luego los cuidados, muchos besos, incontables abrazos, las comparaciones de los abuelos con los hermanos más grandes (que se parece a vos, que no, que tiene un aire a tal…), lo cierto es que vino a cambiar el mundo, mi mundo. Ya no seré un papá de dos varones, ahora tengo una nena y ya pienso en los celos que tendré en unos años, pero esa es otra historia.

Hoy volví a vivir lo más glorioso que puede sentir un hombre que acaba de ser padre…ví nacer a mi hija y como me ocurrió con Joaquín hace 7 años y con Valentín seis años atrás,  lloré de felicidad, de emoción, sin importarme nada de lo que ocurría alrededor, dándome cuenta que estos son los momentos que uno va a recordar en los últimos minutos. Sabiendo que estás imágenes no se borrarán ni siquiera cuando tengamos el suspiro final. 

En el horno Enero 15, 2008

Posted by elpistolero in Buenos Aires.
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Mientras esperàmos la llegada de Victoria (serà entre el 18 y el 25 de enero), decidimos con Paula tomarnos las vacaciones en Buenos Aires por primera vez desde que estamos juntos. Hubo varios motivos. El principal fue el embarazo de ocho meses. Està claro que cualquier inconveniente en algùn lugar de veraneo nos iba a causar muchos problemas, estar lejos del obstetra, lejos de la clìnica donde nacerà la niña era algo que no podìamos dejar de lado a la hora de definir. Tuvimos la idea de alquilar algo cerca de la Capital, en algùn country o barrio privado, pero lo exhorbitante de los precios nos alejò de aquel intento. Para que se den una idea, una casa de 3 ambientes con piscina y 20 metros de fondo, oscilaba entre los 8.000 y 12.000 pesos por mes.
Despuès de hablarlo mucho, enviàmos a los chicos a una colonia de vacaciones de 9 a 17, con pileta, mucho espacio verde, en grupos reducidos, donde incluìan almuerzo y merienda y distintos juegos de recreaciòn y deportes, màs cercano a un campamento que a encerrarlos en un club.
Tambièn decidìmos partir mis vacaciones (dejè dos semanas para invierno) y dedicarnos, en realidad debo decirlo en singular, a terminar algunos arreglos en la casa: lijar, pintar, ordenar. Aunque mi fuerte no es justamente el trabajo fìsico debo decir que lo hice bastante bien, escuchando los pedidos constantes de mi mujer para que la ayude en alguna tarea y aprovechando los ratos libres para arrojarme a mi nueva adquisiciòn: una pileta “Pelopincho” de lona de 4,35 x 2,25 x 0,80 de profundidad que por momentos me hizo olvidar el aire caldoso que se respira en Buenos Aires, si es que se puede llamar respirable a esa bola de fuego que nos rodea.
Tras 15 dias donde la ùnica diferencia que tuve con el resto del año fue no ir a trabajar, acostarme màs tarde, alquilar muchos dvd de pelìculas que no habìa visto, comer varios asados, tomar bastante vino y cerveza, ademàs de superar un antojo incontrolable de beber gaseosas y pedir helado dia por medio, debo decir que comienzo la cuenta regresiva para mi descanso durante el mes de julio.
En este horno no me quedo nunca màs.

La carta (cuento) Enero 7, 2008

Posted by elpistolero in cuentos.
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     Escuchó el portazo y se dió cuenta que ya no volvería. Estaba seguro que alguna noche se iba a decidir dejar sus histerias, sus arranques, sus marcas, sus besos.

     Creo que su relación había nacido enferma. Vos siempre recordabas que en su primer encuentro brotó esa magia física que los hizo enamorar. Estaban tan ebrios que enseguida olvidaron sus nombres y lo único que les importaba era besarse y enfrentar las miradas que los acosaban sorprendidas, indignadas. Que frenético fue aquel debut sexual en la cama de sus viejos, esa noche que la lluvia clavaba puñales al caer. Que viciosos fueron durante ese tiempo.¿Te acordás del verano en el sur, frente al lago, abrazándose con los ojos perdidos en el fuego, tapados con frazadas?. les decían locos y se descostillaban de risa.

     Te hubiera encantado seguir conociendo cada rincón de su cuerpo, cada sombra bajo sus ojos, cada fantasma que la rodeaba. Pero siempre eras vos el que arruinaba sus fantasías. Me acuerdo de aquellos domingos de invierno que nacían y morían en la cama; no le importaban los llamados de su familia y a vos tampoco los resultados del futbol. Creo que muchas veces ni siquiera se levantaron a comer. Solo íban al baño.

     Sé que la vas a extrañar. Sabés que esta vez se fue para siempre. Lo sentiste al escuchar la puerta cuando se iba, no hizo el mismo ruido que otras veces.

     Su amor, en este último tiempo, era una lenta agonía que ninguno de  los dos quería matar. Pero ambos sabían que había muerto aquella tarde. ¿Sabés de que tarde  te  hablo, no?. Si, fue esa, cuando te quiso dar algo que no merecías. Y te negaste. Y ella, siempre con más huevos que vos, decidió  afrontar. La felicito, y ojalá que le vaya bien. Tenés claro que lo cuidará, que lo hará feliz y que crecerá contento. Deberías pedirle perdón  por ser tan cobarde, por todos estos años. Y si te animás decíle eso que me contaste, que no querés que le diga nunca el nombre de su padre. Que no te gustaría que sepa que tuviste miedo.

     Aunque tu temor es que nunca pregunte nada.   

Todos los miércoles (cuento) Enero 2, 2008

Posted by elpistolero in cuentos.
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    Las gotas al caer hacían ruido sobre la persiana de metal que hay en mi cuarto. La lluvia atraía a la soledad. Me cambié y salí. Caminé las calles empapadas, vacías, quizás tanto como yo.

 Llegué a la estación. Parecía abandonada. Me acomodé debajo del techo y encendí un cigarrillo. El tren llegaba en diez minutos. Subí sin saber mi destino. Me senté. Un hombre iba en el vagón, miraba hacia fuera. Perdido, extraviado. Creo que también sufría.

 Bajé en Flores. Las gotas se habían convertido en finas estocadas. Crucé la plaza hasta llegar a Rivadavia. Caminé hacia el oeste. Nunca antes observé aquella avenida con tan poca vida. Casi agónica.

 Se acercó un tipo. Me dio un papel pequeño, amarillento, propaganda de mujeres bravas y porno show. Sonreí. Volví a mirar el anuncio. Tal vez estar entre un par de piernas no me haría mal. Fuí. Después de pagar la consumición y de echar a dos mujeres, vi a una oxigenada, con curvas pronunciadas, acodada junto a la caja. Tendría cuarenta años. La miré, le hice un gesto con la cabeza y la seguí. Subimos la escalera. Una gorda detrás de un escritorio inclinado y derruido me cobró, me alcanzó un forro y la llave cinco. Por el pasillo a la izquierda.

 Entré al cuarto. Me desvestí. Miré mi cuerpo en un espejo de dos metros de alto. Jugué un rato con mis pelotas. Ella llegó del baño, se quitó la bata y me empujó hacia la cama. Caí boca arriba. Creo que solo fue un suspiro. El turno no había concluído y, después de prender dos rubios nos pusimos a charlar. Los dias de semana con lluvia no atraen a los clientes.

  La esperé afuera. Salió una hora después y la invité a tomar un trago. Sonrió. Abrió su paragüas, se enganchó de mi brazo, me observó y dijo que conocía un buen lugar.

 A partir de esa noche, todos los miércoles, pasadas las dos, la espero en una esquina oscura de Floresta. Frente a las vías. Y vamos a su casa. Y nos abrazamos, nos besamos. Ardientes, fogosos. Por lo menos una vez por semana, aunque llueva, no me siento tan solo.